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Cierre del Café del Cine

 

Amigos de la Casa del Blues de Sevilla.

 

Nos entristece comunicaros (aunque muchos ya lo sabréis) que nuestro querido Café del Cine ha cerrado hace ya algunas semanas.

 

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El local que ha sido durante todos estos años nuestra sede "de facto" (excepto el tiempo que tuvimos sede propia en la calle Geología). Donde nos acogieron con los brazos abiertos desde nuestros principios y nos volvieron a acoger tras el fallido intento de tener una sede propia. El "garito blusero" donde hemos pasado tantísimas horas entre jams, mini-jams, festi-jams, conciertos, comidas, jambalaches, proyecciones, clases y todo tipo de actividades que hemos venido desarrollando estos años. El sitio por cuyo escenario han pasado extraordinarios bluesmen y blueswomen de España y de todo el mundo. Donde hemos disfrutado de la mejor música, el mejor y más acogedor ambiente, conversaciones entre amigos (cerveza, copa o refresco mediante), inicios de proyectos, germen de bandas. Donde han debutado encima de un escenario multitud de alumnos, socios y amigos. Donde hemos estado a gusto hasta altas horas de la madrugada (¡cuando el guarda de seguridad del polígono nos dejaba!). Donde hemos repartido diplomas, disfrutado de conciertos de fin de curso. Jornadas inolvidables, con la música siempre como hilo conductor y la amistad y el "buen rollo" como como elementos siempre presentes.

 

Y desde lo más profundo de nuestros corazones, queremos mostrar nuestro mayor agradecimiento a los artífices de que todo ello haya sido posible: nuestro tristemente fallecido amigo José (dueño del local cuando empezamos a hacer allí nuestros eventos) y nuestra queridísima Ángela, quien cogió el testigo tras el desgraciado accidente de José. 

 

Para ambos, solo tenemos palabras de agradecimiento. Por acogernos y por facilitarnos todo lo humanamente posible que hayamos podido hacer allí todas nuestras locuras y ocurrencias. Por poner a nuestra disposición no solo el local, sino su trabajo y esfuerzo para que pudiéramos cuadrar fechas y para que todo saliera bien. Sin poner nunca la más mínima pega, ya nos salieran los eventos mejor (en cuanto a asistencia y recaudación en barra) o nos salieran peor. Por dejarnos "hacer y deshacer", guardar nuestro material, moverlo y cambiarlo todo según nos conviniera... como si fuera nuestro. Y así nos sentíamos... como si fuera nuestra casa. 

 

A ellos dos, y también, por supuesto, a todas las camareras que han pasado por allí estos años, tenemos que agradecerles el habernos aguantado tantas y tantas horas de música (a veces increíblemente buena, pero otras veces también "difícil de escuchar") y jaleos de todo tipo. Pero siempre con una sonrisa en la boca, incluso a pesar del cansancio de las largas jornadas y turnos dobles que a veces tenían que hacer. 

 

En el futuro, no sabemos dónde seguiremos haciendo nuestros eventos. Pero ese no es el tema ahora. Con estas líneas queremos rendir homenaje al sitio tan especial que ha sido nuestra casa durante muchos años, así como a las personas que lo han hecho posible.

 

Sin más, y con el corazón lleno de grandes momentos e inolvidables recuerdos... GRACIAS.